Se han publicado las bases del premio de Investigación 2014 por la fundación Luis Pinilla Soliveres. Para consultar la bases hacer clic aquí.
Inicio El Ideario Las Constituciones III. Nuestra Identidad Comunitaria

III. Nuestra Identidad Comunitaria

III. NUESTRA IDENTIDAD COMUNITARIA

27. Las personas de Misión-juventud somos una Comunidad en la Iglesia Católica, Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo.

Cada uno de sus miembros buscamos integrarnos en el mundo y la sociedad en Amor y en Verdad, desde la experiencia de Fe tanto personal como comunitaria en Jesucristo, el Señor. Y al mismo tiempo, desde el servicio a la juventud y con los jóvenes en mutua ayuda e interacción.

28. Creemos que esta Comunidad es convocada y congregada en la Eucaristía como una familia viva; suscitada por el Espíritu de Cristo-Jesús y confirmada por la Iglesia.

De esta manera, todos nosotros, desde diversos estados y si­tuaciones de vida: matrimonios, jóvenes, solteros, célibes y sa­cerdotes, reunidos en el Nombre del Señor, somos constitui­dos por su presencia en una fraternidad al servicio del Reino de Dios.

29. La complementariedad y armonía básicas entre los que com­ponemos esta familia, la experimentamos como una riqueza: el resultado de querer que cada uno realice aquello que es inte­grante de su ser y vocación personal y comunitaria.

Abiertos a la sorpresa del Espíritu Santo que congrega a perso­nas diferentes sin que previamente se hayan elegido, el amor fraterno que El despierta y libera en el corazón de las personas concretas nos lleva a desarrollar el don de Dios que cada uno es y a reconocer positivamente el de cada hermano.

30. La Comunidad se expresa ante sí misma y ante los demás inte­grándose en el reconocimiento de que Jesús de Nazaret es el núcleo de la existencia personal y comunitaria.

En torno a El y bajo la atracción profunda de su Espíritu, el miembro avanza. con sus luces y sombras hacia la plena madu­rez de su personalidad creyente, en constante inter-relación con Dios, los hermanos, la juventud y el mundo.

31. En la Comunidad queremos servir a la juventud y con los jóve­nes desde los problemas reales que experimentan y experi­mentamos.

No queremos ser arrogantes, sino humildes: contemplativos de aquellos con quienes compartimos la existencia, creyentes o no, que muchas veces nos asombran con sus valores de vida y capacidad de respuesta, y nos despiertan a la fraternidad sin fronteras y a la sencillez de actitudes y planteamientos; sobre todo, en aquellas zonas y barrios deprimidos en los que la Co­munidad está presente en su vida y misión.

32. En la Comunidad pretendemos vivir la común vocación de construir un mundo para la mujer y el hombre: el mundo de la persona. Mujeres y hombres nuevos, desde la originalidad de cada uno, en la esperanza de una nueva humanidad: la del Reino de Dios.

Queremos que cada persona logre la gratificante experiencia de su desarrollo integral en comunión con los otros, alimen­tando la pasión de la unidad entre otros.